Madres hispanas buscan satisfacer demanda por libros en español

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LOS ÁNGELES - Chiara Arroyo y Celene Navarette, amigas y miembros de la comisión de la feria del libro de la escuela bilingüe a la que asisten sus chicos en Los Ángeles, advirtieron la escasez de libros en español.

Convencieron a editoriales mexicanas que enviaran algunos títulos, instalaron dos mesas y agotaron rápidamente su mercadería.Hace cinco años fundaron su empresa, que vende libros en ferias del libro escolares y también en línea.

Para 2015 habían fundado LA Librería, una tienda en el centro de Los Ángeles que además es distribuidora nacional de libros de América Latina y España.

Las ventas en Estados Unidos de libros en español para niños aumentaron 6% el año pasado a 1.5 millones de ejemplares, según NDP BookScan. La venta de libros en español en general aumentó 15%, pero el sector no constituye ni el 1% del mercado general de libros en un país con más de 41 millones de habitantes de habla hispana.

Las grandes editoriales y distribuidoras han apuntado al mercado en español desde hace años, con grandes altibajos. Algunas cerraron o redujeron sus pies de imprenta en español después que las ventas no alcanzaron las expectativas durante la gran recesión y cuando la industria se adaptaba a la era de Amazon, que expulsó a muchas librerías del mercado.

Arroyo y Navarette, dueñas de LA Librería, dijeron que el auge de programas bilingües en las escuelas estimula el interés en libros infantiles escritos originalmente en español.

El problema es cómo satisfacer la demanda. Los ciclos de impresión de las editoriales latinoamericanas y españolas suelen ser demasiado lentos y pequeños para el mercado de consumo estadounidense. Con frecuencia, cuando una escuela pide un título, los libros ya están agotados en el país de origen, dijo Arroyo.

En Estados Unidos, cada vez más autores hispanos impulsan traducciones de sus libros al español o escriben relatos con temas bilingües.

Juana Martínez-Leal escribió las versiones en inglés y español de su libro “Alma y cómo obtuvo su nombre” e insistió en conseguir una editorial que las publicara simultáneamente, dijo su agente Stefanie Sánchez Von Borstel.

De los siete editores que presentaron ofertas, solo dos estuvieron de acuerdo. Candlewick Press publicó las dos versiones en abril y la inglesa ya va por su segunda impresión. Según Von Borstel, las ventas en español han sido más lentas debido en parte a que los libros bilingües y en español tienen que pelear por un espacio en el exhibidor.

Rodríguez y Stein conocen bien ese problema. Una vez descubrieron atónitas que la serie estadounidense Lil’ Libros estaba en la planta alta, en el sector de “libros extranjeros” de una librería en Oregon. La propia Stein en persona los recogió y los llevó a la sección infantil, en la planta baja.

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