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Niño con discapacidades diferentes aprende a hablar gracias a su madre

Una madre trabajadora latina en San Diego se vio obligada a darle terapias a su hijo con Síndrome de Down cuando fueron canceladas por la pandemia, y ahora disfruta del mayor de sus éxitos.

SAN DIEGO - Durante el año más difícil de la pandemia muchos padres se vistieron de superhéroes para sacar a su familia adelante, para cuidar a sus hijos, también hubo los que tuvieron que convertirse en padres y hacer de sus casas una escuelita.

Los padres de menores con alguna discapacidad tuvieron que esforzarse al doble para que sus hijos hagan algo que muchos damos por hecho, como que nos digan unas palabras, que nos llamen por teléfono.

 “Era muy difícil trabajar en la pandemia en el trabajo, y luego llegar a la casa y trabajar con mi hijo, de la escuela”, recuerda María López quien tuvo la tarea titánica de ayudar con las terapias de su hijo que fueron canceladas durante un tiempo.

“Estaba triste porque no sabía cómo le iba a ayudar, porque los servicios de la escuela no iban a tener sus terapias”, dice López

Su hogar se convirtió en escuelita a pesar del temor de esta madre hispana: “Yo no soy maestra, ¿cómo lo voy a ayudar?”.

A pesar del cansancio del trabajo, López se convirtió en la maestra de Alejandro, paso a paso le enseñó su nombre, su dirección y su número de teléfono.

Pequeños logros, que para muchos serían obvios; pero para Alex, a sus 13 años, son grandes pasos que lo preparan para incorporarse a la sociedad.

Cuando comenzó la pandemia Alejandro se quedó sin sus terapias, pero su madre sacó la casta por él y logró sacarlo adelante logrando que aprendiera a hablar durante este tiempo.

Su madre y su abuela se sienten orgullosas de lo que ha logrado.

“Ahora él me llama cada mañana cuando estoy en el trabajo para decirme que ya terminó su tarea y eso me hace orgullosísima de él”, dice satisfecha López.

Y esa llamada se ha vuelto el motor de María.

“Ahora puede hablar más, escribir, hacer matemáticas, le gusta mucho la música, así que aprendimos muchas cosas juntos”.

Una comunicación entre madre e hijo, que según Maria, mejoró durante el año de encierro en casa.

A Alex le encanta ir al cine, ver los partidos de beisbol de los Padres de San Diego. Actividades que aún no ha podido disfrutar porque doña Maria apenas decidió vacunar a Alex, pues temía que pudiera desarrollar algún efecto secundario a la vacuna, como miocarditis.

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